Liberalismo cannábico: Por un marco más inclusivo

Artículo escrito para Lamarihuana.com

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Un servidor no deja de sorprenderse más y más a medida que profundiza entre los activistas que componen el movimiento cannábico, cuyo pensamiento es de todo menos homogéneo. Pese a que resulta difícil por muchos de ellos considerar la idea de apostar por un modelo más inclusivo que permita la coexistencia del modelo asociativo y el de la compra-venta de cannabis con ánimo de lucro, Mac, escritor y colaborador de esta casa, sugiere que normalizar la idea de que exista una industria cannábica de carácter comercial:

“Si una persona quiere adquirir una buena botella de vino o de licor, sabe adónde ir, al igual que cuando una persona quiere comprar tabaco. Cuando una persona quiere ir a una cata de vino, también sabe perfectamente adónde ir. Los clubes de fumadores de tabaco también existen y allí, estas personas asociadas, pueden acudir y estar en armonía con su consumo. Un tipo de emplazamiento asociativo no está reñido con la existencia de otro puramente comercial.” Mac, número 28 de “El Cultivador

Como bien extrapola Mac, en el mundo del alcohol y el tabaco ambos paradigmas, el comercial y el asociativo, conviven sin necesidad de causar demasiada inquietud. ¿Existe algún motivo para pensar que el cannabis merece una consideración diferente? Muchos argumentan que, dado que estamos a las puertas de construir la legalidad cannábica desde cero, el modelo de clubes podría suponer una “utopía” que aún estamos a tiempo de consolidar. Sin embargo, ¿por qué esta utopía debe pasar por encima de otras formas productivas y distributivas del cannabis? ¿es tan buena la forma asociativa que debe imponerse legalmente sobre otras?

Siempre he pensado que apostar por una sociedad donde la tolerancia, la libertad y la responsabilidad predominen, resulta mucho más deseable que otra que anteponga los intereses de unos al deseo del resto. Mucho me temo que imponer el modelo de clubes, respetable y atractivo por otro lado, no sólo va en contra de ese ideal liberal en el que perfectamente podrían coexistir inclusivamente diferentes utopías, entre ellas, la comercial y la asociativa, sino que impide que la teórica superioridad de un modelo se manifieste de manera pacífica a través de la libre elección de los consumidores.

Permitir un modelo abierto como el del alcohol y el tabaco y otro cerrado como un hipotético futuro modelo asociativo de cannabis resulta antiliberal e incurre en una doble moral incoherente. Todavía estamos a tiempo, no de construir un modelo uniforme que restrinja la posibilidad de que aparezcan otras formas de producción y distribución, sino de ser abiertos y promover una sociedad donde convivan diferentes utopías y formas de hacer las cosas, aprovechémoslo.

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