El Problema de la Autoridad Política: Prólogo

Éste es el único blog que he considerado la pena rebloguear. El autor del mismo es el inspirador de mi artículo en la Revista Cáñamo “El daño no justifica la prohibición“. Disfrutadlo:

Origen: El Problema de la Autoridad Política: Prólogo

Como probablemente ya es aparente en otras entradas, no es secreto alguno que los autores de este blog son Huemerianos, entusiastas de muchas de las ideas y obras del filósofo Michael Huemer. En esta entrada, anuncio una serie de entradas traduciendo, como puedo, por capítulos, la primera parte de uno de sus libros; The Problem of Political Authority: An Examination of the Right to Coerce and the Duty to Obey. A poder ser, los posts serán traducciones completas de un capítulo, mientras que en la parte correspondiente de Proyectos se podrá encontrar el mismo material. Cualquier corrección es bienvenida. Si están interesados en el libro, no duden en comprarlo y así apoyar al autor.


Prólogo por Michael Huemer

Este libro aborda el problema fundacional de la filosofía política: el problema de dar una explicación para la autoridad del gobierno. Esta autoridad siempre me ha parecido desconcertante y problemática. ¿Por qué deberían 535 personas en Washington tener el derecho a dar órdenes a 300 millones de otras personas? ¿Y por qué deberían los otros obedecer? Estas preguntas, como argumento en las siguientes páginas, no tienen respuestas satisfactorias.

¿Por qué es esto importante? Casi todo discurso político se centra en qué tipo de políticas debería hacer el gobierno, y casi todas – sea en filosofía política u otros foros más populares – presuponen que el gobierno tiene un tipo especial de autoridad para dar órdenes al resto de la sociedad. Cuando argumentamos sobre qué política migratoria debería tener el gobierno, por ejemplo, normalmente presuponemos que el Estado tiene el derecho a controlar el movimiento hacia dentro y fuera del país. Cuando argumentamos sobre la mejor política tributaria, presuponemos que el Estado tiene el derecho a tomar riqueza de los individuos. Cuando argumentamos sobre reformas sanitarias, presuponemos que el Estado tiene el derecho a decidir como la debe ser provista y costeada la asistencia sanitaria. Si, como espero convencerle, estas presuposiciones están equivocadas, entonces casi todo nuestro discurso político actual está equivocado y debe ser fundamentalmente repensado.

¿Quién debería leer este libro? Las cuestiones que abordo aquí son relevantes para cualquiera interesado en la política y el gobierno. Espero que mis compañeros filósofos se beneficien de él, pero también espero que llegue más allá de este pequeño grupo. Es por esto, que he intentado minimizar la jerga académica y mantener la prosa tan clara y concisa como sea posible. No presupongo de ningún conocimiento especializado.

¿Es este libro de ideología extremista? Sí y no. Defiendo algunas conclusiones radicales en las siguientes páginas. Pero aunque sea un extremista, siempre me he esforzado para ser un extremista razonable. Razono en base a lo que me parecen juicios éticos de sentido común. No asumo una teoría filosófica controvertida, grandiosa, una interpretación absolutista de un valor particular, o una serie de dudosas afirmaciones empíricas. Esto es para decir que aunque misconclusiones sean altamente controvertidas, mis premisas no lo son. Además, he intentado abordar diferentes puntos de vista justa y razonablemente. Considero en detalle los intentos más interesantes y plausibles de justificar la autoridad gubernamental. Cuando se trata de mis propio punto de vista político, abordo todas las críticas que se encuentran en la literatura y la tradición oral. La política siendo como es, no puedo esperar persuadir a los partidarios comprometidos de otras ideologías. Mi objetivo, sin embargo, es persuadir a aquellos que han mantenido una mente abierta respecto al problema de la autoridad política.

¿Qué hay en este libro? Los capítulos 2-5 tratan las teorías filosóficas sobre el fundamento de la autoridad política.  El capítulo 6 discute la evidencia psicológica e histórica en cuanto a nuestras actitudes hacia la autoridad. El capítulo 7 plantea la pregunta, ¿Si no hay autoridad, como deberían los ciudadanos y los empleados del gobierno comportarse? Es aquí donde aparecen las recomendaciones prácticas más inmediatas. La Parte II del libro propone una estructura social alternativa no basada en la autoridad. Los capítulos 10-12 abordan los problemas prácticos más obvios para tal sociedad. El el último capítulo trata sobre si los cambios que recomiendo podrían surgir.

Deseo agradecer a algunos amigos y compañeros que me han ayudado con este libro. Bryan Caplan, David Boonin, Jason Brennan, Gary Chartier, Kevin Vallier, Matt Skene, David Gordon, y Erich Chwang proveyeron de comentarios inestimables que han ayudado a eliminar errores y a mejorar el texto en numerosos lugares. Estoy agradecido por su generosidad. Si queda algún error, el lector puede buscar a estos docentes y preguntarles por qué no los corrigieron. Este trabajo fue completado con la asistencia de una beca del Center for Humanities and Arts a la University of Colorado en el año académico 2011-12, por cuya asistencia también estoy agradecido.

 

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