El individualismo y la disminución del Estado

Como libertario/liberal/neoliberal/anarcocapitalista salvaje, tanto me da el nombre con el que se me señale, estoy acostumbrado como otros a ser objeto de críticas tales como “eres un individualista y fomentas el individualismo”.

¿Qué parte hay de razón en ello?

1.- Eres un individualista preocupado por objetivos individuales

Si consideramos el individualismo como ver deseable que los seres humanos alcancen sus objetivos sin interferencia alguna de otros, en principio lo soy, siempre que la intervención sea coactiva. No quiero ver a unas personas siendo violentadas por lo mismo que cualquiera no querría ver a unas personas siendo violentadas; la violencia en principio esta mal. A nadie le gusta (por poner la violencia en algún contexto) que usen la fuerza contra uno mismo para robarle o usarla él mismo para robar si no es por estricta necesidad.

2.- Fomentas que las personas sigan sus objetivos individuales

Si, sin duda. Precisamente por eso no me queda otra que desear la disminución al máximo de la figura del Estado, ya que éste no es otra cosa que una institución en la que unos cuantos seres humanos interfieren violentamente en los objetivos de otros seres humanos.

La disminución que considero preferible, a mi gusto, nos debería conducir a la anarquía.

Nota: Entre los objetivos individuales en los que no hay que interferir violentamente, podría prevalecer perfectamente el altruismo hacia los demás. Defender que se puedan cumplir los objetivos individuales no significa defender el egoísmo.

3.- Eres un individualista que quiere convertir a los seres humanos en asociales aisladosindividualismo

Aquí amplio o transformo la definición de individualista a la idea de que es deseable que los seres humanos sean una especie de agentes autosuficientes y sin obligaciones morales con otros seres humanos. Si adoptamos esta perversa definición, no soy, en principio, individualista. No creo deseable que los seres humanos sean autosuficientes o no tengan obligaciones morales con otros seres humanos. Apostar por el mercado en vez de por el Estado, es prueba de ello, ya que es apostar porque todos los seres humanos tengan necesariamente que colaborar si quieren conseguir cosas que no pueden producir, aunque sin excluir la posibilidad de que alguien pueda decidir ser un ermitaño recluido toda su vida en un monasterio a meditar, siempre que no saqueé violentamente a otras personas para ello.

Y en cuanto a las obligaciones morales, no hace falta llamar a otro individualista o colectivista y acusarlo de querer destruirlas, es absurdo, las obligaciones morales existen siempre que uno no sea un sádico. Son inherentes a un animal gregario como es el ser humano, no sólo por tenerlo escrito muy probablemente en el ADN, sino porque el propio interés individual de tener lazos cordiales con otros individuos no nos deja otra que ser agradables con los demás para que nos acepten.

4.- Fomentas la aparición de seres humanos asociales aislados
No, no puedo cambiar que las personas deseen o necesiten, ya sea por intereses mercantiles o afectuosos, vivir en comunidades y ser agradables con los demás.  No puedo cambiar la esencia de las personas porque aunque quisiese para mí sería un coste inmenso, debería ser capaz de proveer con bienes y servicios para que puedan vivir sin tener que cooperar a ciertas personas, por supuesto imaginando que éstas no quisieran vivir en comunidades porque no necesitan afecto de otras. Sin embargo, para alguien que financia estos bienes y servicios con dinero de otros, es un objetivo asequible, por eso el Estado proveedor de servicios posibilita que estas personas asociales aisladas (como el ermitaño nombrado anteriormente) puedan existir más fácilmente.

Nota: En el ámbito privado en diferente. Por ponerme de ejemplo, a veces y sobre todo en mi mismo, tomo decisiones que me aislarán a mi o a los míos de algunas personas y otras en cambio, buscarán conducir a al acercamiento comunitario. Pero la proporción de actos que me lleva en una u otra dirección no depende en si de que se desee la disminución del Estado, sino de hasta donde creeo que deben llegar los lazos no coactivos que unen a ciertas personas con ciertas otras.

En conclusión

Desear la disminución del Estado sólo puede ser considerado propio de los individualistas, cuando se considera que el individualismo persigue la consecución de objetivos individuales sin la interferencia coactiva de otros. Que una persona considere preferible disminuir el Estado, en nada nos lleva a dar el salto de creer por necesidad que esa persona también ambicione unos los lazos comunitarios más extensos o reducidos.

Libertad y buenos humos.

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