La cuestión del maltrato animal y humano I

Hoy, voy a confesaros el tema que más desconcertado me tiene de entre todos los temas que no tengo demasiado claros:

¿Por qué un animal merece peor trato que un ser humano?

Podríais pensar que como anarcocapitalista salvaje que soy, voy a proceder a defender una serie de puntos que legitimarán a las malvadas corporaciones para que abusen todo lo que quieran de los animales, ya sea con el objetivo de producir alimento, de entretener a las masas o de desarrollar fármacos que ayuden al ser humano.

Pero no.

No tengo una postura clara en este aspecto, el objetivo de esta entrada será atacar todos los argumentos que considero inválidos o no del todo esclarecedores: tanto los malos argumentos que puedan legitimar un trato peor hacia los animales, como los malos que defiendan un trato igualitario.

1.- Somos seres humanos y somos diferentes (o superiores) al resto de animales

Este argumento (que enlazaré con el siguiente) no me gusta particularmente nada. Claro que los seres humanos somos diferentes a otros animales, pero el objetivo perverso que creo que guarda esta afirmación, es hacer pensar que formamos parte de un colectivo determinado y por lo tanto, tenemos intereses propios legítimos aunque éstos estén enfrentados a los de otros animales. 

No es que no sea cierta esta afirmación, lo es en parte. Si mi familia y yo tenemos muchísima hambre y hay un animal comestible delante nuestro, por ejemplo un lindo conejito, mi colectivo tendrá unos intereses enfrentados a los de otro animal, que por muy mono que sea, va a morir para servir de alimento a mi familia.

Ahora bien, esto también podría escenificarse cambiando al lindo conejito por, por ejemplo, una persona gorda y enferma a la que le queden 2 telediarios. Si mi familia y yo tenemos muchísima hambre y no podemos alimentarnos de otra forma, ¿por qué no matar a esa persona (que morirá igualmente pronto) para alimentar a toda una familia hambrienta?

En negrita he señalado las que creo, son las claves de la cuestión.

Primero, el colectivo que le importa a un individuo es al que él da valor, no estamos atados al resto de seres humanos por lazos más fuertes que los que construimos nosotros mismos. En el segundo ejemplo, por mucho ser humano que sea el gordo enfermo, el colectivo que a mi me importa es mi familia y por lo tanto, morirá para servirnos de alimento.

Segundo, no es cierto que mis intereses estén automaticamente enfrentados a los de otros seres vivos siempre. Si puedo alimentarme ingiriendo otros alimentos, desde un punto de vista práctico, no tengo ni que comerme a otros seres humanos, ni a otros animales.

Nota: Otra cosa, es que necesitemos nutrientes que provengan de animales para asegurar una salud correcta. De momento aquí, eso es un tema que aun no ha sido discutido.

2.- Todos los animales somos iguales

No, no es cierto. Y además, es un argumento con el mismo objetivo que el anterior, crear conciencia de colectivo al margen de que el individuo haya creado realmente lazos con otros seres vivos o así lo perciba él. 

A parte, es que es absurdo, miles de cosas nos distinguen entre los propios seres humanos y más cosas aún nos separan del resto de animales. En el reino animal, hay un mundo de características propias atribuidas a cada especie, cualquiera que estudie biología se dará cuenta de ello: Unos vuelan, otros no, unos son herbívoros, otros carnívoros, unos son venenosos…

Son esas diferencias las que quiero analizar para establecer algún criterio racional sobre el “por qué unos pueden sufrir más que otros y en que momentos” y no apelar a sentimientos de colectivo populistas.

No olvidemos que pensar que un colectivo es superior a otro, a llevado a genocidios varios. Y no olvidemos, que si consideráramos a todos los animales por igual en toda la faz de la tierra, a la que no pudiésemos alimentarnos aisladamente de plantas, tendríamos que morir de inanición por considerar ilegitima la muerte de otro animal para nuestra subsistencia.

¿Qué diferencias podríamos considerar para explicar el grado de sufrimiento que se puede ver con buenos ojos?

3.- Los seres humanos somos racionales y los animales no

Éste es uno de los grandes argumentos que dan diversos autores para justificar una diferencia clara entre seres humanos y animales. Vendría a decir, más o menos, que los seres humanos actuamos de una manera consciente, deliberando y movilizando los medios que están a nuestra disposición, para transformar nuestras circunstancias presentes y conseguir un fin futuro reprimiendo muchas veces parcialmente nuestros instintos.

Esto, no podrían hacerlo otros animales que no fuesen los seres humanos.

Y debo reconocer que como diferencia me gusta, aunque no logro encajar bien esta diferenciación en cualquier circunstancia y lugar.

Es decir, ¿es más racional un minusválido mental total que un perro adiestrado?

El perro adiestrado por lo menos sabe que debe reprimir sus instintos para, por ejemplo, no mearse en casa. Teniendo que esperar a salir a la calle si es que no quiere llevarse una buena bronca.

Si el minusválido mental no es capaz de entender y llevar a la práctica una cosa tan simple, ¿esto ya da pie a que ese minusválido merece tratos más vejatorios que el perro adiestrado?

Yo personalmente no sé que contestaría a esta pregunta, claro que siempre que sea posible no querría nunca tratos vejatorios ni para el perro ni para el minusválido.

Pero aunque no supiese que responder a esta pregunta, si hay otras que dando un salto de nivel importante sería capaz de contestar. Por ejemplo, imaginando que por circunstancias increíbles tuviese que tomar la trágica elección de ¿quien de los 2 a mi parecer debería morir? Es probable que eligiese al minusválido.

Y podéis considerarme un monstruo por ello, pero por experiencia personal, he tenido familiares con alzheimer y os juro que si en su día hubiese tenido que elegir entre la vida de esos familiares y la de mi perro, elegiría a mi perro. No considero que merezca más la pena vivir la vida de ciertas personas con minusvalías extremas, que la de ciertos animales. Y es precisamente porque esos enfermos son prácticamente unas plantas sin capacidad de elección ninguna, lo que me hace determinar que su muerte puede ser vista con mejores ojos que la de algunos animales.

Aunque no estoy seguro de si la elección “vida o muerte” del perro y el minusválido que tengo tan clara, es equiparable a la elección de quien debería sufrir un trato más denigrante.

Y acabando la entrada con el último argumento de los muchos que aún podrían quedar por discutir…

4.- Los animales son propiedad de los seres humanos y por lo tanto, todo trato es aceptable

Es decir, como con toda propiedad, podemos disponer de ésta para su uso, disfrute y abuso de cualquier manera siempre que seamos los legítimos propietarios.

Este planteamiento nos lleva a suponer que la condición de propiedad hacia un animal, equivale a la que alguien podría tener con su tostadora. La tostadora es mía, por lo tanto puedo reventarla a martillazos, utilizarla para suicidarme en la bañera o usarla con fines sexuales.

¿Es así? ¿Puedo legitimamente reventar a martillazos a los animales que sean de mi propiedad o violarlos sexualmente?

Y aún estando de acuerdo en esto, ¿Qué diferencias hay entonces en el trato que una persona debería tener con su hijo recién nacido?

Un recién nacido, es en parte propiedad de los padres. ¿O no toman los padres todas las decisiones por ese recién nacido que no elige ni puede elegir racionalmente prácticamente nada?

Si estamos de acuerdo en que una persona es propietaria de su hijo y también lo estamos en que la propiedad legitima todo acto, deberíamos llegar a la misma conclusión que con los animales: sería legitimo por lo tanto matar a martillazos o violar sexualmente al recién nacido.

Pero esto a mi juicio no es así ni con el recién nacido ni con los animales, porque o bien destrozar a martillazos y violar sexualmente a otros seres vivos propiedad de alguien esta bien, o tenemos obligaciones morales con algunos seres vivos sin que medien los derechos de propiedad en ciertas ocasiones. (Al margen de que exista una ley para hacerlas cumplir)

Nota: Yo soy más de la segunda opción.

En la segunda parte seguiré analizando malos argumentos. Empezando por los que hacen referencia a que los seres humanos son los únicos que respetan la libertad de otros seres humanos para actuar y continuando por los que aluden a que los costes de producción de alimentos/fármacos, son un argumento de suficiente peso para reducirlos cómo sea necesario aun maltratando animales. Intentaré también meter más argumentos en contra de la igualdad total entre seres humanos y animales.

Por cierto, como última aportación, me gustaría señalar que no he metido a sabiendas al Estado en esta ecuación. Al margen de saber si sus intervenciones para asegurar un mejor trato hacia los animales son más preferibles que otras intervenciones, el Estado es el mal, de imparable crecimiento una vez establecido y las personas que lo controlan, tanto para lo bueno como para lo malo, tienen intereses propios y son potencialmente igual de inmorales.

Segunda parte clickando aquí

Libertad y buenos humos

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