Escapa de la paranoia

No todas las experiencias con el cannabis son alegría y buen rollo, en ocasiones se experimentan sensaciones más bien desagradables sobretodo cuando aún no se tiene mucho contacto con esta droga. La paranoia es en esencia la principal impresión que suele tener el fumador novato (y no tan novato) que le hace decir “No volveré a fumar, ésto me sienta mal”.

No es de extrañar, paranoias hay de muchos tipos  y con diferentes grados de intensidad. Para que el lector inexperto se haga una idea, me voy a poner en evidencia un poco poniendo algunas de carácter personal que me han acojonado en algún momento de mi vida:

1.- Me he muerto y ésto en realidad es un sueño.  El gritoParece increíble pero es así, una hierba (creo que se llamaba “Afghan kush”) me pego tal hostia que después de 15 min de risa infinita, incontrolable y sin base lógica, pasé a un estado comatoso en el que a duras penas podía mantenerme despierto y todo a mi alrededor iba tan rápido que no sabia ni donde estaba.

En aquellos momentos en los que no sabia donde estaba, en realidad, viajaba por un plano astral ideado por mi mente del que de vez en cuando volvía. “De algún modo” durante alguno de esos viajes construí la idea de que toda aquella situación era un castigo hacia mi persona, por parte de algún Ente maligno de un infierno en el que yo ya me encontraba para darme mi merecido.

Con diferencia esto es lo más bestia que me ha pasado


2.- Me voy a morir, me voy a morir.
Ocurrió durante una de mis primeras fumadas, (en las que mi nivel de tolerancia era cercano a 0) porque fumé más de lo que era capaz de soportar. Después de un inicio de risas parecido al ejemplo anterior, comencé a sentir síntomas físicos a los que no estaba acostumbrado: Me flojeaban las piernas, boca seca, sensación (irreal) de manos frías, respiración agitada y taquicardia.

Comencé a acojonarme, eso no era normal ni lo que “supuestamente” tenia que pasarme fumando cannabis. Cuanto más me preocupaba, más parecía que se acentuaban los síntomas y más de acojonaba la idea de que todo aquello solo podía acabar tragicamente.

Obviamente esta historia tiene un final feliz: Un amigo me acompaño a una mesa de su bar, me dio una cocacola (muy bien hecho, luego hablaré de ello) y me puso la mano en la cabeza diciéndome cosas tranquilizadoras.

3.- Creo que me he cagado. He dudado entre poner esta paranoia o no, pero puestos a preparar al lector para posibles paranoias raras, no se me ocurre un ejemplo mejor… no podréis decir que no os avisé. (aunque resulta humillante)

Esto no tiene mucho misterio, estaba fumando con un colega, comenzaron risas muy bestias y cuando se pasaron la idea me vino a la mente. Obviamente no me había cagado, pero por detalles que no explicaré ese lugar olía a lo que olía y de algún modo extrapolé esa idea a mi persona.

Ahora me acuerdo de estos ejemplos y me hace gracia, pero os aseguro que en su día NO me la hizo.

Entonces, si estamos de acuerdo en que estos no son los efectos que alguien busca cuando fuma cannabis la pregunta es obvia:

¿Cómo hacemos para huir de estas paranoias?
1.- Se consciente que nadie muere fumando cannabis. 
Nadie, no hay datos documentados que puedan demostrar completamente la muerte por consumo de esta sustancia, aunque no es imposible teóricamente.

Colgaré una entrada con un experimento curioso en el que se quiso descubrir cuanta marihuana hacia falta para matar a un perro.

2.- Atento a lo que fumas y para de fumar si lo ves venir. No juegues a fumar tanto como los que te rodean, el objetivo no es ganarles ni igualarles, sino pasarlo bien.

3.- Bebe y come algo dulce. No solo es recomendable para resucitar y combatir eficazmente la paranoia, sino que es un auténtico placer y es una pena que haya personas que vayan a perder la oportunidad de vivir esa experiencia, aunque desde luego es respetable que cada uno elija su modo de vida. En este enlace podéis leer que recomiendo exactamente que comer y que beber para disfrutar al máximo.

4.- Fuera estímulos visuales y auditivos. Sal de ese bar, discoteca, mercadillo, y en general, del lugar en el que estés si éste tiene un ambiente agitado. También puedes bajar la intensidad de la luz si se trata de un domicilio privado.

5.- Vigila con quien fumas. Tus colegas y el rollo que se traigan influirán en tu estado de animo, no es lo mismo que la estén liando parda, que estén contando historias de miedo, que estén todos viendo una película tranquilamente o contando chistes.

6.- Todo esta en tu cabeza. Después de varias paranoias, te darás cuenta que ni te van a pasar cosas malas, ni duran para siempre. Al final te darás cuenta, hostia tras hostia, que pasárselo bien es una cuestión de enfoque.

Libertad y buenos humos.

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